PASADO, PRESENTE Y FUTURO

Concepción celebra el aniversario 243 de su fundación

En 1783, Tomás de Rocamora fue un enviado del virrey Pedro de Cevallos para ordenar el territorio de Entre Ríos. En este empresa tenía que fundar pueblos; creó tres: Gualeguay, primero, Arroyo de la China (actual Concepción del Uruguay) segundo, y Gualeguaychú tercero. 
 
25.06.2026 | 09:52
FUNDACIÓN DEL ARROYO DE LA CHINA EL 25 DE JUNIO DE 1783. 

La experiencia vivida en Gualeguay - felizmente superada, por cierto, - llevaron al ánimo de Rocamora tribulaciones y zozobras. Mientras sus ojos cansados de tanto monte y tanto cielo, se negaban a cerrarse en medio de la oscuridad de ese rancho hospitalario que ahora lo cobijaba en el Arroyo de la China, su mente inquieta intuía posibles inconvenientes y procuraba adecuadas soluciones. 

Afuera, el viento cruzaba entre los árboles elaborando quejas y lamentos. Adentro, la calidez humilde del rancho amigo, cerraba los párpados cansados... El sueño reparador llegaba poco a poco, envolviéndolo en una quietud esperanzada... 

El nuevo día amaneció frío y nublado. Un viejo poblador, cargado de años y experiencia, pronosticó sin titubeos lluvias y tormentas. 

Rocamora se apresuró a reunir a los vecinos más caracterizados, con los que realizó, como diligencia preliminar, el examen de los terrenos circundantes. Según era de prever, resultó imposible lograr unanimidad respecto al sitio en que habría de erigirse la villa. 

Algunos de los vecinos consultados se pronunciaron en favor del antiguo puerto de Echarrandieta, ubicado al sur del Arroyo de la China, en cuyos alrededores se habían realizado los primeros asentamientos y donde, posiblemente, se habría levantado en 1778 la capilla precursora gestionada por León Almirón. 

Para Rocamora hubiera sido más cómodo la fácil complacencia. Con ella habría evitado renuencias y obstinaciones. Pero su visión iba más lejos. Pensaba en el futuro de la villa, en su paulatina expansión, en la comodidad y el bienestar de sus habitantes. Optó entonces por la persuasión. 

Por llevar al ánimo de todos los pobladores la convicción de que aquel lugar estaba muy lejos de ser el más indicado para el emplazamiento de un pueblo. Fundamentalmente por la estrechez del terreno, que por un lado terminaba en una barranca y por el otro en una cañada. Escuchemos al propio Rocamora expresar sus argumentos: "No es en el puerto de Echarrandieta, que solicitaba este vecindario, y sobre el lugar de la capilla pleiteada, que se desechó por ser una cuchilla alta, larga y muy estrecha, con barrancas a un lado y cañadas al otro, más propia para ermita de campo que para parroquia de una población formal; distará de este paraje, media legua al S.E." 

La voz del comisionado fue al fin escuchada. Sus palabras claras y sensatas convencieron a los más. La decisión fue entonces tomada. 

El pueblo sería erigido al norte del arroyo de la China, sobre una cuchilla situada en la rinconada que forma dicho arroyo antes de desembocar en el Uruguay, separado por una isla. 

El sitio elegido se hallaba, pues, media legua al norte del puerto de Echarrandieta, arroyo de la China por medio, el que corría a trescientos pasos al sur de la nueva población. "De suerte que esta situación - expresó Rocamora al virrey - hallándose casi en el extremo de la rinconada o confluencia del arroyo y río, y presentándose de alto a bajo, se granjea por la parte del agua que creo principal, la vista más delicada y agradable".
 

Fuente: LIBRO HISTORIA DE CONCEPCION DEL URUGUAY - AUTOR: OSCAR F. URQUIZA ALMANDOZ

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